Bucarán y tarlatana: qué son y para qué se utilizan

Bucarán y tarlatana: dos tejidos que dan forma a la indumentaria valenciana

Hay una tela que en muchas tiendas de tejidos llamamos de dos maneras: bucarán o tarlatana.

Se utilizan para una misma finalidad: dar volumen y estructura a las prendas sin añadir demasiado peso.

Y aunque a simple vista puedan parecer lo mismo, no lo son. Son dos tejidos diferentes, con historias diferentes, que acabaron encontrando un lugar parecido en la confección.

En la indumentaria valenciana, ambos son especialmente importantes para conseguir el volumen característico de las faldas.

Pero ¿de dónde vienen estas telas y por qué tienen esa capacidad para mantener una forma?

El bucarán: una tela que casi se puede esculpir

El bucarán es uno de esos tejidos que hacen pensar que una tela puede ser mucho más que una superficie sobre la que coser.

Se puede moldear, tensar y dar forma hasta conseguir una estructura determinada.

Tradicionalmente, el tejido se humedece y se trabaja sobre una horma o estructura, adaptándolo a la forma que se quiere conseguir. Una vez seco, conserva esa estructura.

Por eso el bucarán se ha utilizado durante siglos como una especie de armazón textil: no necesariamente es lo que vemos, pero sí puede ser lo que hace posible que aquello que vemos mantenga su forma.

Y su nombre tiene una historia fascinante.

La tradición relaciona la palabra bucarán con Bujará, una antigua ciudad de Asia Central, situada en la actual Uzbekistán y vinculada históricamente a las rutas comerciales de la seda.

El término fue adoptando diferentes formas según la lengua y el lugar: bougran en francés, buckram en inglés o distintas variantes en italiano.

Con el paso del tiempo, aquel tejido fino y apreciado fue evolucionando y adquiriendo usos cada vez más relacionados con la estructura y el soporte.

Y ahí encontramos uno de sus usos más curiosos.

El bucarán se utiliza en sombrerería para construir las estructuras que permiten que un sombrero conserve su forma. En creaciones de alta costura y sombrerería, lo que vemos puede ser seda, plumas, paja u otros materiales; debajo, sosteniendo todo aquello, puede encontrarse un armazón de bucarán.

Es decir: no siempre se ve, pero está haciendo el trabajo importante.

La tarlatana: otra historia, una función parecida

La tarlatana tiene un origen diferente.

Su nombre está relacionado con Tarare, una localidad francesa del departamento del Ródano donde se desarrolló su fabricación.

Es un tejido ligero y abierto que, al igual que el bucarán, puede utilizarse para aportar volumen, estructura y cuerpo sin convertir la prenda en algo pesado.

Y aquí es donde las historias de ambos tejidos se encuentran.

Porque, aunque procedan de tradiciones diferentes, el resultado que buscamos en muchas prendas es muy parecido: conseguir volumen sin cargar de peso el tejido exterior.

¿Para qué se utilizan el bucarán y la tarlatana?

Quizá uno de los ejemplos que tenemos más cerca sea precisamente el de la indumentaria valenciana.

Una falda tradicional puede estar confeccionada con tejidos ricos y pesados, como determinados brocados. Para conseguir el volumen característico de la falda no necesitamos añadir más y más tela.

Necesitamos estructura.

Y ahí entran el bucarán y la tarlatana.

También podemos encontrarlos en otros ámbitos de la confección:

  • En los volantes de los trajes de flamenca.
  • En las estructuras de los tutús de ballet.
  • En sombrerería.
  • En determinadas prendas de teatro y vestuario escénico.
  • Y, por supuesto, en diferentes técnicas de confección en las que necesitamos aportar cuerpo y volumen.

En todos estos casos hacen algo parecido: sostener sin convertirse en protagonistas.

Bucarán o tarlatana para la indumentaria valenciana

En Claudia de L’Horta trabajamos habitualmente con estos tejidos porque forman parte de las necesidades de quienes confeccionan o restauran prendas de indumentaria valenciana.

Si estás buscando material para dar estructura y volumen a una falda, puedes encontrar bucarán y tarlatana en nuestra tienda, tanto para trabajos de indumentaria como para otros proyectos de confección.

Y si no tienes claro cuál necesitas, pregúntanos. Porque en tejidos, como en casi todo, ponerle nombre a una tela es solo el principio: lo importante es saber qué quieres conseguir con ella.

Una tela que sostiene sin que la veamos

Hay algo que me fascina de estos tejidos.

Llevan siglos haciendo algo muy sencillo y muy difícil al mismo tiempo:

dar forma sin ocupar el centro.

Sostienen una falda para que tenga volumen.
Dan estructura a un sombrero para que conserve su forma.
Ayudan a construir un tutú para que se eleve.

Y casi siempre permanecen escondidos.

Quizá por eso me gustan tanto.

Porque después de tantos siglos dando forma a las cosas sin necesidad de estar delante, el bucarán y la tarlatana tienen algo que enseñarnos: también se puede estar y sostener sin necesidad de ser visto.

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