
Pata de gallo: un perro o una gallina, según dónde estés
Esta tela tiene dos nombres, y según dónde estés es un perro o es una gallina. Aquí la llamamos pata de gallo, pero en inglés es diente de perro. Y detrás de ese dibujo tan conocido hay un manto de hace más de dos mil años que apareció doblado en una turbera de Suecia, con tres piedras encima y sin nadie dentro. Un dibujo, dos animales En español decimos pata de gallo. En francés es pied-de-poule, pata de gallina. Pero en inglés no ven un ave: lo llaman houndstooth, diente de perro, o también dogtooth. Y cuando el dibujo es muy pequeño lo llaman puppytooth, diente de cachorro. Es el mismo dibujo. Unos ven la huella de una gallina y otros la dentadura de un perro. Y en realidad no es ninguna de las dos cosas. Cómo se forma el dibujo La pata de gallo no se dibuja: sale del propio cruce de los hilos. Se teje en sarga, alternando cuatro hilos claros y cuatro oscuros, tanto en la urdimbre como en la trama. Como la sarga avanza en diagonal, al cruzarse aparecen esas formas de cuatro puntas. No hay perro ni gallina. Hay cuatro hilos claros y cuatro oscuros. La forma la pone tu ojo. El manto de Gerum En 1920, unos hombres que cortaban turba cerca de la montaña de Gerum, en el suroeste de Suecia, dieron con algo blando a casi un metro y medio de profundidad. Era un manto de lana de unos dos metros y medio de largo, tejido en pata de gallo. Está fechado entre el año 360 y el 100 antes de Cristo: tiene más de dos mil años. Es la prenda más antigua que se conserva en Suecia, y hoy está en el Museo Histórico de Estocolmo. Estaba doblado. Tenía tres piedras encima. Y no había ningún cuerpo. Lo que no sabemos El propio museo reconoce que nadie sabe quién lo dejó allí ni por qué. Se barajan tres posibilidades: Lo que sí sabemos Para tejer ese dibujo hace más de dos mil años había que saber contar hilos y planificar el dibujo antes de empezar. No es un tejido sencillo que salga por casualidad. El color tampoco lo tiñeron. Usaron lana blanca de oveja blanca y lana marrón de oveja marrón: el dibujo está hecho con los colores que daba el rebaño. Hoy se ve todo marrón porque pasó veinte siglos en la turba. Y un manto de ese tamaño pide un telar igual de grande. En esa época se tejía en telares verticales, con los hilos colgando y tensados con pesas de barro o de piedra. Eso dice mucho del taller que había detrás. El de Gerum no es, eso sí, el ejemplo más antiguo del dibujo. En las minas de sal de Hallstatt, en Austria, han aparecido fragmentos de tejidos en pata de gallo todavía más antiguos, de la Edad del Bronce La pata de gallo hoy Hoy la encuentras en casi cualquier fibra: lana, mezclas de lana, poliéster, viscosa o algodón. El dibujo no depende de la fibra, sino de cómo se cruzan los hilos. Lo que sí ha cambiado es que muchas veces ya no se teje: se estampa encima. Para distinguirlas, da la vuelta a la tela. Si es tejida, el dibujo se ve también por el revés, con los colores invertidos o algo más apagados. Si es estampada, por detrás verás la tela lisa o el dibujo muy pálido. [VERIFICAR: revísalo con tu pieza; si tu experiencia dice otra cosa, manda la tuya] En la tienda tengo una pieza de pata de gallo con un tacto parecido a la lana fría, pensada para un traje o una falda. Si te apetece verla en persona, pásate por Claudia de L’Horta, en Catarroja. Abrimos de 10:30 a 13:30 y de 17:30 a 20:00. ¿Y qué verían los que la tejieron hace dos mil años? Eso no lo sabremos nunca. Es lo único que la tela no nos cuenta.














