Hubo un tiempo en que el algodón puro estaba prohibido en Inglaterra. Y esta tela, no. El semihilo —lino y algodón, mezclados en el mismo tejido— no se inventó por capricho ni por diseño: nació de una limitación técnica y de una rendija en una ley. Y trescientos años después sigue en mi tienda, para manteles y para los pantalones del traje de valenciana.
Año 1721: Inglaterra prohíbe el algodón
A finales del siglo XVII, los tejidos de algodón estampado que llegaban de la India arrasaron el mercado europeo. Eran ligeros, lavables, de colores que no se iban y mucho más baratos que la lana y el lino que se producían en casa.
El Parlamento inglés salió a proteger a los suyos. En 1700 se prohibió importar calicós estampados, y en 1721 se fue más lejos todavía: se prohibió la venta de casi todo tejido de algodón, importado o fabricado allí.
Pero la ley dejaba una rendija.
La rendija: urdimbre de lino, trama de algodón
Un tipo de tejido quedaba exento: el que mezclaba urdimbre de lino con trama de algodón. En Inglaterra lo llamaban fustian. Aquí lo conocemos como semihilo, medio lino, mezcla de lino y algodón.
Los fabricantes de Lancashire se metieron por esa rendija en masa. Si el algodón puro era ilegal pero el mixto no, pues mixto. Llegaron a producir tanto que los tejedores de lana pidieron al Parlamento que prohibiera también la mezcla.
El Parlamento dijo que no. Y en 1736, con la llamada Manchester Act, lo puso por escrito: el lino con algodón era legal.
Y además había un motivo técnico
Esta es la parte que más me gusta, porque no tiene nada que ver con las leyes.
Los hiladores europeos de aquella época sabían hilar algodón para la trama, pero no conseguían un hilo lo bastante fuerte para la urdimbre, que es la que aguanta toda la tensión del telar. Así que ponían lino en la urdimbre porque no sabían hacerlo de otra manera.
Dicho de otro modo: el semihilo existe porque el lino daba la fuerza que el algodón, solo, todavía no alcanzaba.
Qué aporta cada fibra
Y eso es exactamente lo que sigue haciendo hoy, en tu mesa y en tu armario.
El lino pone el cuerpo, la frescura y esa caída con peso que ninguna otra fibra consigue. Es una de las fibras vegetales más resistentes que existen y absorbe muy bien la humedad, por eso es tan agradecido en climas cálidos como el nuestro.
El algodón le quita la aspereza, lo hace más dócil al coser y le baja el precio. Un lino cien por cien es precioso, pero es caro y bastante más exigente de trabajar.
Juntos dan una tela con el carácter del lino y la amabilidad del algodón. Se arruga, sí —el lino siempre se arruga—, pero esa arruga es parte de lo que la hace bonita.
Para qué se usa el semihilo
En mi tienda de Catarroja el semihilo sale sobre todo para dos cosas:
Mantelería. Es la tela del mantel que se saca en las comidas importantes: la Navidad, la comunión, el domingo con toda la familia. Tiene cuerpo, cae bien sobre la mesa, aguanta lavados y mejora con el uso. Es también una base estupenda para bordar, por si en casa hay tradición de ajuar.
Indumentaria valenciana masculina. Se usa para los pantalones del traje, que tienen que aguantar un día entero de fiesta, de calle y de calor. El lino refresca y el algodón hace que la prenda se comporte bien al coser y al llevar.
También funciona muy bien para visillos y cortinas ligeras, servilletas, y cualquier proyecto en el que quieras tacto natural sin el precio del lino puro.
Cómo cuidarlo
Lávalo en frío o a temperatura suave, y mejor sin suavizante: el suavizante deja una película sobre la fibra que apelmaza el tacto natural del lino. Plánchalo ligeramente húmedo, que es cuando mejor responde. Y asúmelo desde el principio: si quieres una tela que no se arrugue nunca, el semihilo no es tu tela. Si lo que quieres es una que envejezca bien, sí.
Pásate a tocarlo
El semihilo es de esas telas que por foto no se entienden. Hay que cogerla, ver cómo cae y notar la diferencia entre el hilo que da la fuerza y el que da la suavidad.
Te espero en Camí Real, 91, Catarroja, o puedes escribirme si tienes dudas sobre qué cantidad necesitas o si te conviene esta mezcla para lo que tienes en mente. Para eso estoy.
Y es que hay cosas que funcionan porque no son puras. Es en la mezcla donde reside la magia.




