Tela vichy: historia y origen | Claudia de L'Horta

Tela vichy: la historia del cuadro que empezó siendo de rayas

Hoy quiero hablaros del tejido vichy. Y voy a empezar con algo curioso: esta tela, en su origen, no tenía cuadros. Era de rayas.

El origen de la tela vichy: de Asia a Manchester

El vichy llegó a Europa en el siglo XVII desde el sudeste asiático, de la mano de los comerciantes que traían tejidos de Oriente. Su nombre viene del malayo genggang, que significa «rayado». Por eso en Inglaterra se le llama gingham.

Los cuadros llegaron unos cien años después, en las fábricas textiles de Manchester. Allí el tejido se convirtió en lo que hoy reconocemos a primera vista: ese damero de dos colores, limpio y alegre, que parece que haya existido siempre.

¿Por qué en España lo llamamos vichy?

Aquí no decimos gingham, decimos vichy. El nombre viene de la ciudad francesa donde se fabricaba, que tiene además su propia historia con la emperatriz Eugenia y sus damas de compañía, enamoradas de una tela rayada en tonos lilas… Pero esa historia es demasiado larga para hoy. Os la cuento otro día.

El vichy auténtico no se estampa: se teje

Esto casi nadie lo sabe. El vichy de verdad no se estampa. Se teje con los hilos ya teñidos: unos hilos de color cruzan con otros blancos, y donde se encuentran dos hilos de color aparece el tono más intenso. Así nacen los cuadros.

Por eso el vichy no tiene revés. Dale la vuelta a la tela y mírala: es igual por las dos caras.

Cómo distinguir un vichy auténtico de uno estampado

Aquí va un truco que os servirá siempre. Si le das la vuelta a una tela de cuadros y por detrás se ve pálida o blanca, no es vichy. Es una tela con el dibujo impreso encima, como puede ser una loneta con estampado de cuadro vichy.

No tiene nada de malo, cada tela tiene su uso. Pero conviene saber qué se está comprando.

Una tela que aguanta todo: baberos, manteles y vestidos

¿Quién no ha llevado un babero de cuadros vichy de pequeño? Y no es casualidad. El vichy es un tejido muy agradecido: aguanta lavado tras lavado sin perder color, porque el color está dentro del hilo, no encima.

Por eso es perfecto para manteles, servilletas, delantales, cortinas de cocina, ropa infantil o vestidos de verano. Es una tela que se usa, se lava y vuelve a la mesa como el primer día.

De la corte imperial al mantel de tu casa

Así que ya veis. De la corte imperial al babero del cole o al mantel de casa. Y esto es lo que a mí me maravilla: los tejidos no pasan de moda. Sencillamente, cambian de sitio.

Si queréis ver y tocar nuestras telas vichy, os espero en la tienda de Catarroja. Os enseño cómo darles la vuelta.

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